Donde una navegante se alza sobre la arboleda

Sin duda, es uno de los jardines clásicos de la ciudad. Todo en este espacio tiene una atmósfera propia. El primer lugar donde se dirige la mirada es a la estatua dedicada a Cristóbal Colón, quien preside la plaza entre cuatro grandes tejos. Estos árboles, con todo su simbolismo y significado, son un homenaje al navegante.

Los tejos, en la cultura ibérica, se han considerado seres sagrados. Solían crecer cerca de lugares sagrados, castros y necrópolis. Representaban el más allá y la eternidad, dada su longevidad. Cerca de esta plaza se sitúa el Cerro de San Vicente, un lugar muy recomendable para otra visita, donde se ubica el origen de la ciudad de Salamanca. Constituye un yacimiento arqueológico asociado a la cultura castreña.

La cobertura de la plaza está marcada por los plátanos de sombra. Con anterioridad a la aparición del automóvil, este árbol se utilizó con intensidad por los peones camineros para su plantación en las cunetas de las carreteras, con el fin de dar sombra a los lentos carros de transporte de mercancías, carruajes y diligencias (todos ellos transportes con tiro de caballería) durante los duros veranos mediterráneos. Por ello, también se encuentran ejemplares en las calles y avenidas.

Hay dos grandes hiedras trepadoras situadas en la proximidad de los Palacios de Orellana y Anaya. Ambas crecen sobre cipreses, conquistando casi en su totalidad. Forman dos columnas de un verde variable y acogen a distintas especies de aves. Esconden sus nidos entre los brazos trenzados y, a la vez, tienen una fácil entrada y salida para alimentar a sus pollos.

Entre sus parcelas de tierra batida es fácil encontrar a los colirrojos tizones. Tal y como nos indica su nombre, presentan un plumaje negro donde destacan las plumas rojizas de la cola. En estas arenas encuentran su alimento, mosquitos y otros insectos de pequeño tamaño. Esto los convierte en un insecticida natural.

Los beneficios de este suelo natural no solo llegan a las aves. A los visitantes y vecinos también les aporta grandes bondades. La principal es la menor temperatura del suelo en comparación con las baldosas de granito. Este hecho facilita una bajada de la temperatura en unos diez grados en los meses cada vez más cálidos. Por ello, es una isla de frescor donde soportar estos veranos tan abrasadores.

Con un fin semejante, se han añadido los bancales de plantas arbustivas situados al pie de la Calle San Pablo. Además de aportar belleza al recorrido, la adaptación como parcelas ajardinadas de una parte de las aceras provoca una sensación de frescor al viandante. La diversidad de especies florales ayuda, a su vez, a la presencia de polinizadores, tan necesarios en la naturaleza urbana.

Prueba a encontrar...

… una especie muy llamativa escondida en la parte más baja de la plaza. Se trata de la Mahonia o Uva de Oregón. Su origen en Norteamérica le da este nombre común. En este territorio, los poblados indígenas consumieron sus frutos a pesar de la acidez (no es recomendable recolectarla en el interior de una ciudad). Con ellos se han elaborado en el pasado mermeladas y colorantes naturales.

Ubicación

Calle San Pablo  MAPA 🡥

Horarios

Todos los días las 24 h.

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