Un oasis botánico junto al Tormes

Situado junto al curso sereno del río Tormes, en el punto en que el agua empieza a ganar velocidad camino de Villamayor de la Armuña y Ledesma, el Parque Botánico Huerta Otea se alza como uno de los espacios verdes más singulares de Salamanca. Concebido con vocación botánica y educativa, ofrece un recorrido donde vegetación, agua e historia del paisaje se entrelazan con naturalidad.

A lo largo de sus senderos aparecen rincones que evocan distintas tradiciones jardineras europeas. Entre ellos sobresalen los arcos florales, herederos de los jardines renacentistas y barrocos. Desde el siglo XVI, pérgolas, pórticos y emparrados han formado parte del arte de la jardinería, y en el siglo XVIII la moda de las rosaledas —impulsada por la pasión de Josefina Bonaparte— extendió el uso de estos arcos llenos de color y perfume. En Huerta Otea, esa herencia se refleja en una pérgola cubierta de glicinia (Wisteria sinensis) y en tres paseos adornados con rosales, bignonias, madreselvas, pasifloras y falso jazmín, que en primavera configuran un conjunto vivo y aromático que invita a caminar sin prisa.

Otro de los espacios emblemáticos del parque es la Escuela de Arces, dedicada a una de las familias arbóreas más apreciadas por su valor ornamental y simbólico. Los arces (Acer), originarios del hemisferio norte, destacan por sus hojas palmeadas y sus intensos colores otoñales, que van del amarillo dorado al rojo encendido. En Huerta Otea, las distintas especies e híbridos —autóctonos y alóctonos— crean un paisaje cambiante que, con la llegada del otoño, tiñe de tonos cálidos el parque y se refleja en las aguas del Tormes.

Completando este conjunto botánico se encuentra el invernadero, inspirado en las grandes orangerie europeas. Desde el Renacimiento, estos espacios permitieron conservar especies exóticas y cítricos durante los inviernos. El invernadero mantiene esa tradición a través de un moderno sistema de climatización: pantallas de sombreo, control automatizado de temperatura y humedad y una conexión a la caldera de biomasa del Aula Ambiental garantizan un entorno sostenible y eficiente donde proteger la colección de naranjos durante todo el año.

Basta detenerse junto al río y observar cómo el sol, al descender, convierte el Tormes en un espejo de luz dorada. Si prestas atención, verás aparecer la fauna que habita en sus orillas: garzas, ánades, peces e insectos que completan el ciclo de vida del parque según las estaciones. Entre el murmullo del agua, el aire moviendo las hojas y el canto de las aves, cada paseo se transforma en una experiencia sensorial que invita a volver.

Si deseas prolongar este recorrido, puedes continuar por la vereda del río hasta los huertos urbanos y seguir el camino que conduce a la pasarela ciclo–peatonal de Tejares–Huerta Otea. Con ello completarás una ruta fantástica, perfecta también para disfrutar con tu mascota, en un entorno donde naturaleza y ciudad conviven en equilibrio.

Prueba a encontrar...

…las ranas del estanque, cuyo croar en las tardes de verano te guiará sin esfuerzo entre los senderos hasta el agua tranquila. Acércate también en otoño, cuando las hojas de los arces se encienden en tonos dorados y rojizos, transformando el paisaje en un cuadro vivo que cambia a cada paso.

Ubicación

C/ Manuel Ramos Andrade, 8 MAPA 🡥

Horarios

Accesible en todo momento | Pet friendly | Aparcamiento gratuito

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