Un parque asociado a la infancia de los salmantinos

Para muchos salmantinos, hablar del Parque de la Alamedilla es invocar una imagen entrañable de la infancia: la de lanzar migas de pan a los patos del pequeño estanque o alimentar a las palomas arremolinadas en los bancos.

Este rincón salmantino tiene un constante ronroneo de palomas torcaces. En los últimos años, estas aves, habituales de las dehesas, han optado por vivir dentro de la ciudad. Este hecho ha provocado el desplazamiento de las palomas domésticas, las cuales han desaparecido de gran parte de la urbe. Las torcaces crían en los plátanos de sombra de la Alamedilla, porque sus ramas horizontales permiten la instalación de los nidos, una plataforma plana de palos acumulados aparentemente sin orden.

La historia del parque se remonta al siglo XIX, cuando Salamanca recibe con entusiasmo la llegada del ferrocarril. En el solar donde hoy crecen árboles lustrosos, se expuso la maquinaria como símbolo del progreso industrial. Con el tiempo, este espacio se transformó en una zona de paseo y descanso, gracias en parte a la frondosa presencia de los álamos negros, conocidos localmente como negrillos. De ahí deriva su nombre: “Alamedilla”, diminutivo de alameda.

En el corazón del parque, un conjunto de chorros de agua brota del suelo y se convierte en el epicentro del juego infantil durante los meses de calor. Aunque los olmos originales fueron diezmados por la grafiosis en el siglo XX, el parque ha sabido reinventarse, convirtiéndose en un auténtico arboreto urbano. Actualmente, alberga una rica variedad de especies arbóreas, cada una identificada con cartelas didácticas, así los visitantes pueden conocer su nombre y origen.

Además de su valor natural, la Alamedilla es también un museo al aire libre. Repartidas por sus senderos se encuentran varias esculturas del célebre artista salmantino Agustín Casillas (1921-2016), cuya obra está profundamente vinculada a la identidad de la ciudad.

Entre los tesoros botánicos del parque destaca un árbol monumental: un imponente cedro del Himalaya (Cedrus deodara), considerado uno de los más longevos de Salamanca. Este ejemplar majestuoso podría ser anterior incluso a la creación oficial del jardín; es, por ello, un auténtico testigo de la evolución urbana de la zona.

Prueba a encontrar...

…las siguientes especies identificadas con su propia cartela: el arce negundo (Acer negundo), que presenta unas semillas muy peculiares con forma de ala delta; el majuelo (Crataegus monogyna), cuyas hojas recuerdan a las del perejil y cuyos llamativos frutos son de color rojo; y la haya (Fagus sylvatica), cuya copa adquiere un tono cobrizo cuando llega el otoño.

Ubicación

Al final de Gran Vía y del Paseo de la Estación MAPA 🡥

Horarios

Todos los días las 24 h.

Ir al contenido